Eggstone por Miguel Pacific

«No hay otro grupo mejor que estos chicos suecos».  Eggstone contado por Miguel Pacific.

Hay veces, muchas, que la organización del Popfest pide ayuda a los amigos del festival. Así fue que en la preparación del fanzine de esta edición 2018 le pedimos un texto a Miguel Pacific sobre su conocida pasión por Eggstone. A Miguel le conocemos de siempre y es que siempre viene al festival, aunque esté lejos, y pincha y nos cuenta cosas de lo que pasa por Londres y le apreciamos. El texto que nos mandó daba para fanzine monográfico sobre los suecos, pero no podíamos dejar la oportunidad de publicarlo.

1999, la desaparecida revista Factory se encontraba en los kioskos por poco tiempo más. El número 22 del trimestre abril-junio, con Elvis Costello en portada, incluía el recopilatorio “The Unheard Pleasures Of Inane – Somewhere In Europe, 1972 Vol. 1”, 17 cortes sin desperdicio del catálogo de distribución de Inane. Un sampler que terminó siendo una compañía constante en mi discman durante ese último verano de siglo. Y ya no solo una compañía, sino también una revelación, ya que supuso mi primer acercamiento a dos grupos de los que no me he despegado en los 20 años posteriores: los británicos Pale Fountains y los suecos Eggstone, a quienes dedico las siguientes líneas. Mi predilección por ambas bandas no es una casualidad, ya que las dos comparten ecos del mejor pop “bachariano” de los 60 y recurren a arreglos de cuerda y viento con el mismo acierto.

Foto: Benjamín Martínez

Comenzar este relato por el año 1999 supone también hacerlo por el final de una etapa, ya que por aquel entonces el trío de Lomma, localidad costera cercana a Malmö, se encontraba prácticamente inactivo. Aunque se rumoreó que se encontraban preparando un nuevo álbum con Bertrand Burgalat, éste nunca vio la luz. Un año antes, en 1998, fue su única visita a esta parte del globo, precisamente a Getafe. Getafe, lo suficientemente cerca como para haberlos visto, si hubiera sabido de su existencia en ese momento.

Vamos a retroceder a 1986, año en el que Per Sunding (voz y bajo), Patrick Bartosch (guitarra) y Maurits Carlsson (batería) durante el Roskilde Festival ’86 decidieron fundar Eggstone. Tras cuatro años y dos maquetas de sonido casero y primerizo, en las que ya podemos escuchar una versión más pizpireta de su destacado “She’s Perfect”, en 1990 autoeditaron su primer 7″. Tres canciones para presentarse, donde mostraron su faceta más sesentera, cercana a los grupos del Merseybeat. En especial destaca el corte que lo encabeza, “Bubblebed”, que bien podrían encajar en el repertorio de The Hollies.

En 1992 firman por Snap Records y publican su primer larga duración “In San Diego”. Un prometedor debut, que luego sería superado ampliamente por sus dos trabajos posteriores. En este primer LP nos encontramos con una de las grandes joyas de su repertorio y primera clase magistral de pop barroco: “Wrong Heaven”. Además de con “If You Say”, donde nos recuerdan, como tantas otras veces en su carrera, a The Jam, otro trío memorable y con análoga habilidad para crear pop efervescente. También se vislumbran sus primeros jugueteos con la bossa nova en la deliciosa “Those Words”.

Marzo de 1994 es la fecha de publicación de “Somersault”. Segundo asalto, del que salieron completamente victoriosos. El trío inicial con “Against The Sun”, “It’s Not The Rain” y “Hang On To Your Eco” desprende ecos nuevaoleros que nos recuerdan tanto a los XTC de “English Settlement”, como a los de “Orange & Lemons”. Otros momentos destacados son “Good Morning”, “Desdemona” o “The Dog”, contundentes muestras de su versatilidad. Pero si hay una canción que deslumbra en este segundo largo, ésta es “Water”, una oda al agua con idénticos efectos purificadores y aspecto cristalino. Toda esta paleta sonora hace que no nos sorprenda la gran admiración que despertaron en aristócratas del pop, como Louis Philippe, o en tierras japonesas, donde veneran el mejor pop.

Tres años se hizo esperar su siguiente trabajo. En enero de 1997 sale a la venta “Vive La Différence!”. En este tercer álbum, la banda volvió a la autoedición de sus inicios, estrenando su propio sello, Vibrafon. Además asumieron todas las labores de producción en Tambourine, su propio estudio que hoy en día continúa en funcionamiento. Dirigieron ellos mismos cada detalle y superaron con cada entrega a la precedente. En “Vive La Différence!” podríamos destacar los excelsos arreglos de cuerda plasmados en la bailable “Taramasalata”, que relata un despertar en el londinense barrio de Stockwell y los recuerdos difusos de la noche anterior. También la orquestación en “Birds In Cages”. Y su vuelta a la faceta más The Jam, a través de la maravillosa “Still And Stand Still”, además de las reminiscencias al otro proyecto de Weller, The Style Council, con la exquisita “Supermeaningfectlyless”. Y, como no hacer mención a la que, en mi opinión, es la mejor canción de su repertorio: “April And May”, en ella se cuenta una historia de amores de temporada que caen en el olvido con el paso de los meses. “Vive La Différence!” es el disco que cerró una discografía ejemplar.

Pese a que el éxito les rehuyó casi en cada momento, Eggstone se ganaron el apodo de “The Godfathers of Swedish Pop” y su influencia ha sido enorme en gran cantidad de grupos posteriores, tanto en la escena independiente sueca y sellos como Labrador, como en otras bandas que, inspiradas en sus producciones, recogieron el éxito comercial, como pueden ser The Wannadies o The Cardigans.

No tardaron dos de las discográficas de mejor paladar del momento, como son Siesta y Tricatel, en reivindicar a nuestro grupo sueco favorito con sendas recopilaciones “Spanish Slalom” (1998) y “Ca Chauffe En Suede!” (1999). Ambas incluyendo incluso algunas caras b que se encuentran entre lo mejor de su repertorio. En especial, no puede ser más acertada la selección de la discográfica madrileña, incluyendo un himno al verano como “My Trumpets”, cercano al sonido del “Punch The Clock”, de Elvis Costello And The Attractions, o las imprescidibles “Summer And Looking For A Job” o “Brass”.

Los años han ido pasando velozmente, como los meses en “April And May”, pero las canciones de Eggstone me han seguido acompañando en casa, en viajes y siempre que he preparado la maleta para salir a pinchar. Lo que nunca podría haber imaginado era un retorno después de tantos años y de no haber señales de actividad por parte de ninguno de los miembros del grupo, ni siquiera de Per Sunding, quien se ha convertido en un destacado productor. Pero un domingo de abril de 2016, sin previo aviso, Eggstone volvieron a la escena lanzando “Like So” a través de las redes sociales. Las mismas armonías y texturas, el verano una vez más como protagonista y una reflexión acerca del inexorable paso del tiempo. El paso del tiempo, nunca un tema pudo ser más apropiado para este flamante, celebrado e inesperado regreso. Un comentario en un vídeo de Youtube de su nueva canción dice algo así como: “Sinceramente, creo que no hay otro grupo mejor que estos chicos suecos sin contar a The Beatles y The Smiths”. Hay a quien le puede parecer un poco excesivo, pero para mí es una expresión que hace parte de justicia a un éxito injustamente esquivo.

Finalmente, llegamos al 11 de febrero de 2017, fecha en la que por fin fui testigo de uno de sus conciertos. “Like So” sonó por primera vez en directo en la pequeña sala Nochtwache de Hamburgo, junto a muchos clásicos de su repertorio. Allí estuve, formando parte de un grupo de amigos y seguidores, compartiendo todos el mismo asombro. A partir de entonces, se han sucedido una serie de fechas, contadas con los dedos de una mano, en Escandinavia. ¡Y Madrid será la siguiente parada! Volverán con su magia 20 años después de su anterior visita. Los padrinos del pop sueco ya han avisado de que podrían tardar otros 20 años en regresar, así que ¡vamos a disfrutar de la ocasión como se merece!




Foto: Justin Winokur

Un comentario

  1. Hej!

    Soy de Madrid vivo en Suecia desde los 90, he visto a Eggstone en vivo en los noventa y hace 2 semanas en Estocolmo.
    Eggstone es una banda muy especial que forma sin duda parte de la banda sonora de mi vida.

    Hälsningar!
    Jorge Van Der Jungl

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